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El origen del salmón ahumado

No es ningún secreto para nosotros que el salmón ahumado es uno de nuestros productos estrella. ¿Cómo no deleitarse con su inconfundible sabor? Nuestra pasión por este producto llega hasta límites insospechados y justo hoy, con las navidades a la vuelta de la esquina queremos que conozcas su historia más a fondo. Acompáñanos en este viaje a contracorriente.

En la actualidad, el salmón ahumado se considera un producto gourmet, pero lo curioso realmente de este alimento es la técnica que se emplea para su elaboración. Esta técnica surgió como un método de preservación ya que, al ahumar el pescado, se conseguía eliminar por completo las posibles bacterias que tenía el pescado en su interior. Por este motivo, gracias a esta técnica, el salmón se convertía en uno de los alimentos más indispensables en cualquier hogar.

Comúnmente, el salmón ahumado se le relacionaba con Escocia, pero lo curioso es que, los primeros ahumadores surgieron en Londres en las denominadas “Smokehouses”. Fue tiempo después cuando se dieron cuenta de que, en Escocia, la cantidad de salmones era descomunal. ¡Tenían un verdadero tesoro!

La verdadera importancia de la técnica del ahumado residía en la perpetuidad del sabor real del pescado, evitando por completo esos matices a humo. En sus orígenes, se empleaban todo tipo de maderas como la encina y el olmo, pero a medida que ha ido pasando el tiempo se fue perfeccionando este método y se utiliza principalmente maderas con poca resina como la haya o el roble.

Dependiendo del alimento al que se le quiera aplicar esta técnica se podrá hacer en caliente -es decir en una cámara que alcance la temperatura de 70ºC y 110ºC- o a baja temperatura, entre los 10ºC y 30ºC. Habitualmente, el ahumado en caliente se emplea para alimentos en crudo y no salados como algunos pescados pequeños y en frío para aquellas piezas de pescado que tengan un tamaño mayor y sean saladas. La ventaja del ahumado a baja temperatura es que el alimento no se cocina en exceso por lo que, para alimentos como los quesos, el salmón o el bacalao esta técnica es perfecta para conseguir el sabor que queremos. En cuanto a la exposición del ahumado esto dependerá del tamaño del mismo siendo para pequeñas piezas una duración máxima de uno o dos días y en el caso de ser una pieza grande puede estar hasta diez días.

Como véis es una técnica que engloba mucha tradición y un saber hacer de antaño que hacen que, a día de hoy, podamos disfrutar del salmón de una manera excepcional. Con las Navidades aquí… ¿Qué nuevas recetas vas a preparar con nuestro Salmón Ahumado? ¡Cuéntanos!

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